A yoga beginner

Acabo de terminar mi primera clase de yoga y la he disfrutado plenamente y creo que me enseñara mucho y me aportará paz, perfectamente en línea con tus enseñanzas.
La profesora te adoraría. Porque su prioridad es que respiremos y sonriamos, que nos sintamos para entender qué nos comunica el cuerpo, que no nos forcemos y entendamos nuestros límites, para luego, si queremos, superarlos poco a poco. El yoga no va sobre el cuerpo sino sobre un fortalecimiento de la mente a través de la respiración.
En todos sus mensajes buscaba tu voz y me he sentido increíblemente orgullosa de ver que no sólo he tenido la fortuna de encontrarte, sino también la valentía de aprender de ti y de comenzar a notar y a atravesar.
He notado que el cuerpo me ha dolido, que estoy muy oxidada y mis células lloran de dolor al despertar.
He notado que en ocasiones olvido respirar, centrándome en emociones y sensaciones negativas.
Pero también he notado que me apetecía sonreír y que me miraba con el ojo curioso.
Varias veces he empezado a sentir el juicio y me he traído de vuelta. Me he escuchado y aceptado.
También sentí mi estómago.
Los ejercicios físicos que más me costaban eran aquellos que necesitaban músculos de esa parte del cuerpo. Creo que la he teñido abandonada en todos los sentidos durante mucho mucho tiempo.
Los 10 últimos minutos de la clase fueron una meditación silenciosa y personal. Debíamos partir de un pensamiento feliz y recordar un objetivo de este año.
El mío fue: “I want to recover. I can recover. I will recover.” Y pensé en ello.
Al poco rato noté cómo mi estómago empezaba a tener miedo, a rebelarse contra mi pensamiento feliz, que poco a poco se hundía en las tinieblas de la parte oscura y profunda de mi.
Intenté escuchar la voz y, aunque no la oí, si que vi qué ocurría. Mi estómago era como el de la ballena en la película de Pinocho. Estaba vacío pero hambriento, capaz de comerse y acabar con todo inocente que se acercase. Sentía como gusanos yendo alrededor, en busca de una presa. Lo sentía agitado lleno de líquido con un sonido ensordecer de olas y rugidos. Quería comer, destruir todo y a la vez estaba aterrado de llenarse.
No sé si esto sonará demasiado a ficción pero eso he notado.
Un abrazo,
L.
“A person experiences life as something separated from the rest – a kind of optical delusion of consciousness. Our task must be to free ourselves from this self-imposed prison, and through compassion, to find the reality of Oneness.”
– Albert Einstein
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